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Hipertension tratamiento
Hipertensión arterial
Nuestro corazón funciona como una bomba. Con cada latido impulsa sangre que es transmitida a través del sistema arterial. Para definir hipertensión debemos partir de interpretar en qué consiste la presión arterial normal. Esta resulta de la relación entre dos factores. Por un lado, la fuerza con que la sangre fluye desde el corazón y por otro la resistencia que le oponen las paredes de los vasos periféricos a dicho fluido.
¿Qué significan, entonces, los valores de máxima y mínima?
La contracción del músculo cardíaco -sístole- determina la mayor fuerza de flujo, que es registrada como presión máxima. Con el corazón en estado de relajación -diástole- las arterias quedan con el mínimo de sangre proveniente del mismo, que corresponde a la presión mínima. De este modo, la tensión arterial es expresada con los valores de la sistólica y diastólica y se denomina sistodiastólica. En cuanto a los números considerados normales, la Organización Mundial de la Salud establece como normotensión en los adultos un registro de hasta 140 milímetros de mercurio (mm. Hg) para la tensión máxima y 90 mm. Hg para la mínima.
¿Quién es hipertenso?
Un paciente es considerado hipertenso cuando supera los valores de 160 y/ó 95. Existe entonces una subpoblación entre 160-95 y 140-90, que se define como limítrofe. Se trata de individuos que no sufren de hipertensión fija pero tampoco son normotensos. Para establecer el diagnóstico no sirve un solo registro. Es necesario, en el consultorio, hacer 2, 3 ó más mediciones. Luego, seguir el control en diferentes días. Sólo así se dispone de un conjunto de datos que permiten definir si el paciente supera los valores normales en forma constante. Por otra parte como la presión varía a lo largo del día, se pueden emplear otros sistemas de medición. Se implementa entonces, la toma en domicilio o en el trabajo. Esto posibilita relacionar dichos valores con los del consultorio, que a veces son algo más elevados.
¿Por qué se es hipertenso?
Entre las personas afectadas de hipertensión se pueden establecer dos categorías. El 80 a 90% de los casos son hipertensos primarios o esenciales. En ellos hay una base hereditaria, una transmisión genética. No existe una enfermedad determinada que eleve la presión arterial. En el 10 a 20% restante, por el contrario, hay una afección previa que define la hipertensión. Se la denomina secundaria y puede estar originada en alteraciones renales, endocrinas o del sistema nervioso. A veces drogas o el uso abusivo de ciertos fármacos -gotas nasales o algunos antiácidos- pueden llevar a ser hipertenso secundario.
Hipertensión, y además...
Son diversas las complicaciones que a largo plazo, resultan de la tensión arterial elevada. Las cardiovasculares constituyen una posibilidad frecuente y la función renal puede verse afectada, determinando insuficiencia crónica. También son consecuencia de hipertensión, muchos de los accidentes cerebrovasculares, que pueden ser agudos cuando se presentan por un golpe de presión por lo que debe buscarse un hipertension tratamiento. En este sentido tanto puede ocurrir una hemorragia como una lesión de tipo isquémica (por deficiencia de aporte sanguíneo al cerebro). Esta última muchas veces no se detecta, pero deteriora progresivamente las funciones cerebrales generando, por ejemplo, problemas de memoria.
¿Curación o presión controlada?
Para hacer referencia a la posibilidad de curación, deben considerarse por separado los diferentes tipos de hipertensión. En el caso de la secundaria, muchas veces el paciente puede curarse removiendo la causa que originó el problema. Aunque en ocasiones hay que continuar con un tratamiento que mantenga estable la presión.
Por el contrario, en los hipertensos esenciales es el tratamiento el que mantiene los valores normales y por lo tanto requiere continuidad.
El primer paso recomendado por la Organización Mundial de la Salud, las Sociedades Internacionales de Hipertensión y la Junta de Expertos de Estados Unidos, es comenzar con medidas generales. Esto implica la no utilización de medicamentos. Se indican regímenes con bajo contenido de sodio, reducción de peso y actividad física programada. También es de ayuda la supresión de otros elementos de riesgo, como el tabaco y el alcohol para su hipertension tratamiento. Sólo si después de estas medidas generales no logramos estabilizar las cifras se procede con la terapia farmacológica. En este aspecto la situación ideal es ubicar el mejor medicamento en función de las características de cada paciente. A veces el médico, después de mantener durante muchos meses valores de presión normal, intenta reducir un poco la dosis para lograr un nuevo punto de equilibrio. Se puede hacer, pero es un arte, lo hace el médico y no el paciente.
¿Cómo prevenir una enfermedad silenciosa?
Muchos pacientes hipertensos desconocen su enfermedad, pues la hipertensión arterial no se presenta con síntomas específicos. ¿Qué quiere decir ésto? Que algunas manifestaciones como dolor de cabeza, mareos, visión borrosa, pueden vincularse a otras afecciones. De ahí que se la considere una enfermedad silenciosa y cuando aparece un síntoma específico, éste se refiere a las complicaciones, como enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, insuficiencia cerebrovascular, etc. Podemos, entonces, pretender detectar precozmente la hipertensión arterial? En principio la detección se hace por el registro de la presión, pero hay algunos factores de riesgo que pueden ayudar a la prevención. Por ejemplo, con antecedentes familiares es de buena práctica hacer controles periódicos. Desde el punto de mira de los riesgos estamos en condiciones de evaluarlos muy inicialmente. Esto nos pone en situación de revertir o corregir las posibles complicaciones que surjan. En Argentina se estima que el 20 al 23% de la población general es hipertensa. Este valor promedio aumenta cuanto mayor es la edad considerada. Así, en personas que superan los 50 ó 60 años, llega al 50%. Sin duda es un tema crítico, importante. Lo negativo es que muchas veces la afección no está correctamente detectada. Entonces, hay un grupo de hipertensos que desconoce su estado y lo descubre a raíz de una complicación.
Entre 5 y 6 millones de personas sufren de enfermedad hipertensiva en nuestro país. Lo fundamental, en consecuencia, es la tarea preventiva. La propia insistencia del paciente en relación al control de su presión de hipertension tratamiento puede ser de ayuda para los médicos. Lo que ellos pretenden es la prevención de alteraciones derivadas de la elevación constante de la tensión arterial o su detección precoz.
En la actualidad los médicos cuentan también con equipos de monitoreo ambulatorio. Se trata de minicomputadoras que registran y archivan en forma automática, la presión arterial durante 24 horas. Se obtienen de ese modo un conjunto de 80 a 100 medidas que aportan una información más precisa y representativa. Muchos trabajos realizados indican que este procedimiento aporta un valor más real de la presión arterial. Además, se correlaciona mejor con las posibles lesiones determinadas por la hipertensión.
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